13/4/21 · Institucional

«En el mundo del audiovisual, todas las mujeres en general sufrimos discriminación»

Ainamar Clariana Rodagut, investigadora predoctoral del <a style="text-decoration: underline; flex: none; display: contents;" href="http://transfer.rdi.uoc.edu/es/grupo/estudios-literarios-globales" target="_blank">grupo GlobaLS</a> del IN3 de la UOC

Ainamar Clariana Rodagut, investigadora predoctoral de la UOC

Ainamar Clariana Rodagut, investigadora predoctoral de la UOC

Ainamar Clariana Rodagut, investigadora predoctoral del <a style="text-decoration: underline; flex: none; display: contents;" href="http://transfer.rdi.uoc.edu/es/grupo/estudios-literarios-globales" target="_blank">grupo GlobaLS</a> del IN3 de la UOC

 

Durante la entrevista con Ainamar Clariana Rodagut, miembro de la Red de investigación del Audiovisual hecho por Mujeres en América Latina (RAMA), le preguntamos sobre el rol de la mujer en el campo audiovisual y la evolución que este papel ha tenido. Además, nos contó cómo se hizo miembro de la red, así como investigadora de la UOC, del proyecto ERC StG - Social Networks of the Past: Mapping Hispanic and Lusophone Literary Modernity 1898-1959.

 

Durante la entrevista con Ainamar Clariana Rodagut, miembro de la Red de investigación del Audiovisual hecho por Mujeres en América Latina (RAMA), le preguntamos sobre el rol de la mujer en el campo audiovisual y la evolución que este papel ha tenido. Además, nos contó cómo se hizo miembro de la red, así como investigadora de la UOC, del proyecto ERC StG - Social Networks of the Past: Mapping Hispanic and Lusophone Literary Modernity 1898-1959.

Sabemos que tienes especial interés en el estudio del cineclub como una red social y cultural transfronteriza. ¿De dónde surge este interés?

Los cineclubes me interesan por la potencialidad social que tienen, porque de alguna manera recogen la relación entre el arte y la sociedad a través de las audiencias. Ya he trabajado anteriormente este tema, es decir, el rol de las personas que ven cine como determinante a la hora de construir el significado de una obra, en lugar de que la obra sea algo cerrado y con un significado impuesto, verla como una obra en construcción, que se crea y recrea en cada visionado. Desde el campo de la sociología, el cineclub podría ser ese espacio en el que se muestra cine, en donde quien lo ve juega un rol activo y de participación, en lugar de un rol pasivo, como se entiende tradicionalmente.

Además, Diana Roig-Sanz, la coordinadora del proyecto ERC “Social Networks of the Past: Mapping Hispanic and Lusophone Literary Modernity 1898-1959”, del que formo parte actualmente, propuso el cineclub como uno de los temas claves de la investigación. 

¿Cuál es el rol de la mujer en el campo audiovisual en América Latina? ¿Ha evolucionado con el tiempo?

Lo que yo puedo responder con seguridad es lo que creo que la investigación puede aportar en este sentido, que es generar un cambio, haciendo visible el rol de la mujer, no solo contemporánea, sino también en el pasado, dentro del campo audiovisual. El papel de la mujer en el audiovisual hoy en día sigue invisibilizado. De hecho, basta ver la cantidad de premios otorgados a hombres y a mujeres dentro del audiovisual. Por ejemplo, si hablamos de los premios Óscar, como paradigma global impuesto al que todo el mundo quiere acceder, en cien años que empezaron a entregarse solo una mujer ha ganado un Óscar a mejor dirección, el premio más prestigioso. 

Quizá la diferencia entre antes y ahora es que ahora hay un intento por recuperar nombres de mujeres y visibilizar su trabajo, como lo que estoy haciendo yo o la red RAMA, pero hasta que estos nombres no hayan sido recuperados es imposible valorar sus roles, porque el contexto en el que están, en el que emergen, en el que operan, todavía no ha sido suficientemente explorado.

¿Qué participación tienen las mujeres cis y trans en el mundo audiovisual? ¿Se acepta el papel de estas mujeres en este campo?

Lo que creo es que su participación se valora más o menos dependiendo del contexto, es decir, en contextos más machistas su participación estará más enmascarada que en otros contextos menos machistas. Concretamente en el mundo audiovisual, con sus estructuras de poder, la cara pública de las mujeres siempre ha tenido que ver con las mujeres como objeto de deseo en su papel de actrices. En cambio, en otro tipo de papeles a veces sus nombres no han sido directamente notados, porque han desarrollado labores que históricamente se han considerado no creativas, como la de editora o correctora de guiones. Por ejemplo, en los años treinta había más mujeres críticas de cine de las que hay ahora, y esto era porque el trabajo como crítica de cine no era un trabajo prestigioso, era muy precario. Entonces los hombres no querían ocupar estos espacios; y, cuando se convirtió en un trabajo de prestigio, los hombres fueron ocupando espacio y las mujeres fueron poco a poco relegadas. 

El ideal para mí sería que ni siquiera tuviéramos que preguntarnos por la participación de las mujeres, que no existiera esta desigualdad, pero la realidad es que su participación está precarizada en todos los ámbitos, y esto no depende del continente ni la latitud de la que hablemos, sino que es una cuestión global. Solo por el hecho de ser mujeres su labor está más invisibilizada y denostada. Obviamente, para la mujer trans es todavía más difícil ser respetada. En el mundo del audiovisual todas las mujeres en general sufrimos discriminación.

¿Cómo ingresaste en la RAMA?

Me encontraba en un congreso en Bélgica en 2019. Allí conocí a Isabel Seguí; las dos estábamos justamente hablando en nuestras ponencias sobre mujeres latinoamericanas dentro del mundo del audiovisual. Ella hablaba de una figura más contemporánea, Beatriz Palacios del grupo Ukamau (Bolivia) y yo de una figura más histórica, Lola Álvarez Bravo (México). Allí vimos que teníamos intereses similares y me propuso formar parte de esta iniciativa.  La red es bastante nueva, pues Isabel Seguí, junto con Marina Tedesco y Elizabeth Ramírez, generaron esta iniciativa en el 2019. Me parece muy interesante y estoy muy contenta de formar parte de ella.

¿Qué ha sido lo más provechoso de ser parte de esta red?

Como personas que tenemos intereses de investigación similares, la idea es tener un espacio en el que compartir nuestros conocimientos, metodologías y formas de investigar para, de alguna manera, hacer fuerza para visibilizar a las mujeres en el campo audiovisual. Todavía no se ha hablado de muchas cosas, pero se tienen pensadas dos iniciativas ahora mismo: una es un número especial que se titulará “Documentos para una historia feminista del cine latinoamericano” y se publicará en un número especial de la revista Studies in Spanish and Latin American Cinemas. El número versará sobre fuentes documentales para la investigación del cine hecho por mujeres en Latinoamérica. Asimismo, se lanzarán una serie de conversatorios que fomenten el conocimiento mutuo y estrechen vínculos intergeneracionales dentro del campo de la investigación en el cine hecho por mujeres en América Latina.

¿Cómo conociste la UOC?

Cuando estaba a punto de acabar mi primera tesis, durante mi estancia de investigación en el Instituto de Investigaciones Estéticas (IIE) de la Universidad Nacional Autónoma de México, un colega que trabajaba como profesor colaborador en la UOC me habló de la UOC, me contó que solía haber oportunidades laborales porque era una institución en crecimiento. Entonces, cuando acabé mi tesis, uno de los primeros lugares en donde busqué ofertas fue en la Universitat Oberta de Catalunya.

Las cosas que más me han gustado de la universidad son las estructuras flexibles que tiene por ser una universidad más nueva, en comparación con otras universidades. He estado acostumbrada a estudiar en universidades un poco más antiguas, con estructuras a lo mejor un poco más jerárquicas, que hacen la relación entre profesorado y alumnado más distante. Además, me ha gustado mucho el enfoque que tiene la UOC hacia lo digital y los nuevos procesos de digitalización. Este enfoque implica que, desde grupos de investigación como GlobaLS, del que soy miembro, se realicen esfuerzos metodológicos desde diferentes y hacia nuevas disciplinas, y la apertura de campos, que la convierten en una universidad proyectada al futuro, a lo que va a venir, no anclada en lo que ha sido hasta ahora.

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