Discalculia, cuando los números se convierten en un desafío
Entre un 3 % y un 5 % de la población escolar en el mundo padece este trastorno del aprendizaje que dificulta la comprensión de las matemáticasLa discalculia puede perjudicar al rendimiento académico general del estudiantado y afectar incluso a su vida personal

Cada 14 de marzo se celebra el Día Internacional de las Matemáticas, una fecha dedicada a una ciencia que apasiona y aterroriza a partes iguales. Y es que su estudio no es sencillo. La dificultad para aprender matemáticas puede ser debida, entre otros, a la discalculia, un trastorno del aprendizaje que podría afectar a entre el 3 y el 5 % de la población, según explica Josep Maria Serra-Grabulosa, profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), experto en dislexia y discalculia.
Qué es la discalculia y cómo se detecta
"La discalculia es una dificultad en el aprendizaje de las matemáticas. Los niños que la manifiestan tienen un nivel que está, como mínimo, dos cursos académicos por debajo del que les corresponde por edad y nivel de escolarización", explica el profesor.
Las causas de la discalculia no están claras. Aunque se baraja un origen multifactorial, sí que tiene "unos marcadores biológicos muy claros: alteraciones estructurales en el volumen de sustancia gris en diferentes áreas cerebrales (surco intraparietal, por ejemplo) y en la integridad de la sustancia blanca que interconecta diferentes regiones. Además, en cuanto a la actividad cerebral funcional, se detectan alteraciones en diferentes redes neurales, como la default mode network (DMN), una red cerebral que se activa sobre todo en reposo, cuando el sujeto no está concentrado en ninguna tarea concreta, y se desactiva cuando se está ejecutando una tarea externa", apunta el experto.
Dado que en la discalculia confluyen diferentes causas, su detección tampoco es sencilla. "Se manifiesta de forma heterogénea", explica el profesor, que destaca que las consecuencias de este trastorno en realidad trascienden las matemáticas y su aprendizaje. "En general, se ve afectado el procesamiento tanto de la magnitud simbólica como de la no simbólica. En este sentido, puede haber dificultades al hacer comparaciones (mayor-menor, más-menos) o estimaciones, posicionar números en una recta numérica, identificar cifras, resolver problemas o llevar a cabo cálculos estimados y exactos, por ejemplo. Es decir, en todos aquellos procesos que impliquen procesar una magnitud, ya sea en cantidad, tiempo o espacio", subraya. Esto puede dar pistas a padres, tutores y docentes para detectar la discalculia en niños, lo que permitirá ayudarles a mejorar su comprensión de las matemáticas, aunque no llegará a cambiarla. "La discalculia es una condición de por vida. Se puede mejorar, sobre todo en el aspecto académico, a través de programas específicos de intervención, pero forma parte de la cognición de una persona", puntualiza.
Cómo ayudar a niños con discalculia
Uno de los desafíos que plantea la discalculia es cómo ayudar a los niños con este trastorno, capaz de generar una frustración que derive en abandono escolar al ver que el sobreesfuerzo para aprender matemáticas no se traduce en mejores resultados académicos. Y es que la discalculia puede perjudicar el rendimiento académico general del estudiantado y afectar incluso a su vida personal. "Diferentes estudios científicos indican que los niños con discalculia tienen una incidencia más elevada de trastornos psiquiátricos por ansiedad y depresión, así como de fracaso escolar", explica el profesor, y añade que "en términos sociales y laborales, hay estudios que indican que el nivel de matemáticas en primero y segundo de educación primaria se correlaciona con el estatus socioeconómico en la adultez". Es decir, la discalculia supone una desventaja que trasciende la etapa escolar e influye en toda la vida de los que sufren este trastorno, casi siempre incomprendido por la sociedad e incluso por las personas más cercanas, que pueden pensar que los que la padecen no se esfuerzan lo suficiente o que no prestan atención.
Por eso, el experto invita a hacer un perfil cognitivo exhaustivo de los niños que presenten dificultades para aprender matemáticas con el fin de identificar si puede tratarse de discalculia y, en tal caso, elaborar un itinerario formativo específico que les ayude de forma especializada. Esta ayuda requiere hacer la identificación desde muy pronto. "En la etapa infantil ya puede haber marcadores de riesgo. Por ejemplo, menores a los que les cuesta hacer comparaciones, identificar las primeras cifras o realizar los primeros conteos. En primero y segundo de educación primaria ya comienzan a tener dificultades para identificar las cifras y hacer cálculos, y se van quedando rezagados progresivamente respecto al resto de compañeros", explica el profesor de la UOC, que además alerta de que las personas con discalculia "tienen más riesgo de padecer dificultades lectoras o dislexia y dificultades atencionales o trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH). Estas condiciones son habitualmente comórbidas con la discalculia y, en caso de que se manifiesten las tres, las dificultades académicas son mucho más elevadas", apunta sobre un trastorno casi desconocido, pero con un gran impacto en la vida de quien convive con él.
Expertos UOC
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Profesor colaborador de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la UOC
Contacto de prensa
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Anna Sánchez-Juárez